El plural de los anglicismos en español actual. Panorama y revisión crítica

EL PLURAL DE LOS ANGLICISMOS EN ESPAÑOL ACTUAL. PANORAMA Y REVISIÓN CRÍTICA


Boletín de la Real Academia Española
[BRAE · Tomo XCVII · Cuaderno CCCXV · Enero-Junio de 2017]
http://revistas.rae.es/brae/article/view/188

Resumen: El estudio examina las numerosas variaciones del plural de los anglicismos en español, tal como se registran en los medios de comunicación de hoy, sobre todo en la prensa escrita, y las razones que sustentan los distintos patrones morfológicos que les sirven de base. Asimismo, evalúa las distintas posiciones y criterios con que se han acercado a este fenómeno diversos investigadores e instituciones y autoridades académicas, así como el papel desempeñado por los libros de estilo y las agencias de información, nacionales y extranjeras. Asimismo, da cuenta de la hipercorrección o ultracorrección encontrada en un buen número de variaciones morfológicas, grafemáticas y sintácticas de anglicismos utilizadas en la prensa diaria.

Palabras clave: anglicismo; préstamos de palabras; lenguas en contacto; morfología; lexicografía.

THE PLURAL OF ANGLICISMS IN PRESENT-DAY SPANISH: PANORAMA AND CRITICAL AND REVIEW

Abstract: This study examines the great number of variations in the plural with anglicisms in present-day Spanish, as they are found in the social media, especially in the press, and the reasons which underlie the morphological patterns on which they are based. In addition, an evaluation is made on the different positions and criteria adopted by various linguistic and academic institutions when approaching this phenomenon, as well as the role played by stylebooks and national and international news agencies. Furthermore, the study gives an account of the hypercorrection found in a number of morphological, graphematic and syntactic variations of anglicisms as used by journalists.

Keywords: anglicisms; morphology; language contact; borrowing; lexicography.


Introducción

Los anglicismos, al igual que los préstamos de palabras en general, cuando se emplean como sustantivos y en su forma plural dan lugar a una notable variación, especialmente en la escritura, y de forma muy manifiesta en los medios de comunicación. A pesar de las directrices que emanan de los libros de estilo y autoridades lingüísticas, con tendencia a seguir la norma lingüística y con voluntad de secundarla en aspectos ya fijados por la Real Academia, en su uso diario los escritores y periodistas incurren en frecuentes vacilaciones cuando se enfrentan a palabras terminadas en consonantes o grupos consonánticos ajenos al sistema gráfico y fonético de nuestra lengua y que forman parte de lo que se denominan «anglicismos patentes» en la literatura. En este artículo me propongo examinar las bases que sustentan los distintos tipos de variación morfológica y grafemática encontrados para comprender mejor su problemática y evaluar su aceptabilidad.

La mayoría de los anglicismos referidos a nombres terminan en consonante (club, pin, scanner o escáner, slogan o eslogan) y al pluralizarse se enfrentan ante la disyuntiva de adoptar la forma inglesa, por simple adición de -s (e.g. clubs, pins, escáners, slogans), o la más española -es (clubes, escáneres, eslóganes), que, en principio, se convierte así en un signo de aclimatación o integración gramatical. Con frecuencia también, y en la medida en que su morfología se presenta como exótica ante el hablante, como un signo de extranjería, el anglicismo permanece invariable en plural, esto es, con morfema Ø (los pin, los fax, los telefax), patrón que a menudo alterna con -es (faxes, telefaxes, pines).

El instinto o un cierto olfato lingüístico a menudo llevan al hablante a emplear los alomorfos del plural de modo variable de acuerdo con el arraigo del anglicismo, pero esto dicho sea en términos generales, porque la aplicación no siempre es regular, sobre todo en la prensa escrita, donde aparecen numerosas fluctuaciones incluso dentro de un mismo medio. Merece la pena examinar éstas en detalle, con sus diferentes condicionamientos fonológicos, morfológicos y semánticos, para comprender y abordar el problema de la variación, pero para ello resulta pertinente encuadrar los anglicismos en relación con su estructura silábica.

Variaciones morfológicas

2.1 Son muy numerosos los monosílabos que han entrado en nuestra lengua procedentes del inglés, pues tal es su «forma canónica», como corresponde al tronco germánico al que pertenece. Cuando terminan en una consonante inusual en español, que no es n o s, la forma general es -s, siguiendo el modelo inglés: blocks, cracks, drags, drugs, gags, gangs, gaps, geeks, grips, hits, nicks, slots, spots, steps, tops, trips, entre otros muchos. Lo mismo ocurre con consonantes finales como -d y -l (tweeds, grills, trolls –en su fonética [grils, trols]) pese a que en español el alomorfo más natural sería -es (cfr. por ej. lid, vidlides, vides; sol → soles). No podemos decir lo mismo de algunos anglicismos terminados en una bilabial sonora, como -b (clubs, pubs) que admiten variación, sobre todo en la escritura (clubes, pubes). En cuanto al primero, club, casi siempre pronunciado /klub/, ambas formas, clubs y clubes, son muy frecuentes, y como tales admitidas como válidas por la Nueva Gramática de la lengua española (2009) y el Diccionario panhispánico de dudas o dpd (2005). Igualmente, ambas son registradas como formas normales de plural por los principales diccionarios de uso del español –el de María Moliner (due)1 y el de Manuel Seco y cols. (dea)2–. M. Seco, por su parte, en su Nuevo diccionario de dudas y dificultades3 introduce una interesante matización sociolingüística al señalar clubes como forma más utilizada en el ámbito del deporte. Nada extraño si se tiene en cuenta que los libros de estilo de lenguaje deportivo, como el del diario Marca4, aconsejan seguir el uso dictado por la Real Academia Española, la cual, en las ediciones del drae xx (1984) y xxi (1992), recomendaba la forma clubes, a imitación del uso americano, lo mismo que el Libro de estilo de El País (desde su edición de 1990) y El libro de estilo de abc (en su edición de 1993). A su vez, este plural ha podido influir a la hora de emplear como variante castellanizada el singular clube, lematizada como tal en importantes diccionarios (entre ellos el drae5, due y dpd).

Una tercera variante del plural es /klus/, con simplificación del grupo final, utilizada en el lenguaje coloquial, lo mismo que el singular clu.

Yo la envidio y la idolatro y ella me invita a unas zamburinas al natural cuando vuelve de Palma de Mallorca donde regenta un clu. (Ana Conda, Entrevista con la Terremoto de Alcorcón, El Mundo, 6-2-2006, Madrid/13)

Poli Díaz no había tenido muchas novias, pero después de lo de Whitaker, le dio por irse «de lumis a los ‘clús’ caros» de Madrid. (Diario Vasco, 22-3-2013, Al día)

En cuanto a pubes, la forma se emplea en la lengua escrita siguiendo la estela de clubes, pero su frecuencia es escasa. Así lo señala M. Seco en su Diccionario de dudas y dificultades de la lengua española (ob.cit.) y Nuevo diccionario de dudas y dificultades (ob. cit.), donde subraya como uso esporádico un texto del diario Abc (24-8-1985, 3) del escritor Delibes; en consecuencia, en el dea solo se incluye pubs como forma de plural «normal». También es la única que aparece en el due de M. Moliner, y los corpora de la Real Academia Española (crea, corde y corpes xxi) tampoco aportan testimonio alguno. No obstante, las recomendaciones que hacen los libros de estilo y el diccionario académico a favor de clubes, como forma más española, deben haber pesado en el ánimo de no pocos periodistas, como muestran las siguientes citas:

Ayer se especulaba con la posibilidad de que las responsabilidades llevaran al cierre de algunos de los «pubes» y a detenciones entre los propietarios y los responsables de acca. (Abc, 15-2-1993, 65)

La situación se complicó tras la ruptura con su apoderado pero Quique González volvió a lo suyo, a actuar en pubes, a componer, a grabar en compañía de su productor, el guitarrista Carlos Raya. (El País, 19-7-2001, Espectáculos/32)

Respecto al consumo de tabaco en el exterior de los bares, pubes y discotecas []. (El País, País Vasco, 4-3-2011, País Vasco/5)

La Generalitat intensifica el control de pubes en Benidorm tras las quejas. (Titular, La Verdad, Alicante, 4-8-2014)

La Audiencia juzgará en una semanas una pelea entre policías nacionales y locales en la zona de pubes del Casco Antiguo de Alicante []. (La Verdad, 28-11-2011)

Las cafeterías y pubs que recibieron la visita de esta brigada, con el apoyo de Policía Local, la Inspección de Trabajo y la Unidad de Guías Caninos, son conocidas en el municipio como supuestos «puti-pubes». (El Correo, 8-6-2014, Murcia)

En la lengua oral, sin embargo, la pronunciación no sigue fielmente a la escritura debido a que el singular pub, que es la forma más usual, se pronuncia /puf/ y /paf/, dada la tendencia a ensordecerse la labial sonora /b/ en posición final; de hecho, a veces se escribe paf, con consonante fricativa conforme a su fonética, de ahí el diminutivo pafeto y pafs en plural:

Tenemos muchos bares, tabernas, discotecas, puf y paf, y cuando se divierte la gente más de la cuenta, se instala un operativo y control alcoholémico que te crió, que por otro lado está muy bien. (Juan Quiles Arance, Abc, Córdoba, 5-11-2014, Opinión)

Y todo lo demás son cosas aprendidas en los pafs, o como se digan esos lugares de beber copas. (Vicente Molina Foix, El vampiro de la calle México, Barcelona, Anagrama, pág. 223)

Por otro lado, las asociaciones con voces cuasi-homófonas como púber y pubis no son beneficiosas y bloquean de algún modo esa pronunciación ortográfica6. Tal vez por ello, en varias ocasiones he registrado la colocación «pubs y clubes»7, y «clubes y pubs»8, pero ni una sola vez *«clubes y pubes», lo que demuestra que la analogía que cabe postular corresponde al plano de la grafía y no al de la fonética. (En este caso además quedaría bloqueada por la cacofonía producida por la rima consonante de la última sílaba). Y tampoco sería fácil obtener una simplificación del grupo consonántico, como en clus, pues *pus, quedaría bloqueada también, y con más fuerza, por el conflicto homonímico que plantearía el término médico relativo a la salud.

Donde sí es posible y prácticamente necesaria la reducción es cuando la adición del plural supone la combinación de tres consonantes seguidas, como ocurre en trusts [trus(t)] y tests [tes].

 

2.2 Otro grupo de anglicismos sujetos a notable variación, también en la escritura mayormente, son los monosílabos terminados en las consonantes nasales -n (fanfans/fanes) y -m (film → films/filmes).

En el primer caso, con el anglicismo fan (< fanatic ‘fanático’), la variación es muy notoria y ha dado lugar a posiciones encontradas. Tradicionalmente se ha venido utilizando el plural inglés -s, lo mismo que en pin/pins (‘insignias’), a pesar de que en tales casos las formas lógicas según la norma del español debieran terminar en -es, por analogía con voces castizas como pan/panes, flan/flanes, clan/clanes, tal y como recomiendan obras lexicográficas de renombre como las citadas (drae, el Diccionario panhispánico de dudas o dpd) y libros de estilo promovidos por El País y la Agencia Efe, primero desde el Departamento de Español Urgente (de 1980 a 2005) y, posteriormente (desde 2005 hasta la actualidad), desde la Fundación del Español Urgente (Fundéu bbva).

Pero el hecho es que el plural inglés se ha impuesto en ambos registros, el oral y el escrito, frente a fanes, de escaso uso, según señalara hace tiempo Manuel Seco9. Su empleo en la lengua hablada, presumiblemente desde principios de los años sesenta en que se recogieron sus primeros testimonios del anglicismo (en 1962, según Arturo del Hoyo)10, explica en parte su arraigo. Y su referencia frecuente en plural se entiende si se tiene en cuenta su significado y origen. En efecto, tras acuñarse por abreviación de fanatic ‘fanático’, el término adquirió, sobre todo en el campo musical que le vio nacer –en una época en que la música adquirió un auge desconocido de la mano del movimiento juvenil– un significado muy distintivo que arrinconó a sus posibles competidores sinónimos o parasinónimos, admiradores, entusiastas, seguidores, relegados a un estilo mayormente literario, casi siempre como alternativas estilísticas dentro de un marco de correferencia. (En virtud de ese carácter distintivo, quedaría excluido de la serie el propio término traducido fanático, por el que no sería tan fácil de ser sustituido como apunta M. Seco) 11.

De manera que el grupo -ns en particular prendió desde el principio, conforme al patrón inglés3, y sin que constituyera una «restricción fonotáctica» insalvable, a lo que contribuyeron otros dos factores. Por un lado, la grafía extranjera se vio respaldada por la existencia previa de voces en nuestra lengua con esa terminación, como en los apellidos Pons, Mayans, Llorens, Milans, como bien argumenta el académico Álvarez de Miranda12 en una reciente nota aclaratoria; ejemplos a los que cabe añadir la conocida sigla de una organización política, las jons (Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista), creada en la década de 1930 y agrupada con la FE [Falange Española] durante la época franquista). Por otro, lado, habría que considerar el condicionamiento fonológico derivado de la cualidad de la consonante final: la -n, por su carácter de nasal alveolar, hace más fácil de articular el empleo del grupo consonántico -ns, que el representado por la larga serie de anglicismos en plural antes citados, y que son la inmensa mayoría, terminados en consonantes variadas (/g/, /p/, /t/, /k/) pero todas obstruyentes. (Otro anglicismo en plural terminado en -ns, desde muy antiguo y en este caso de manera categórica, es clown /klon/ ‘payaso’ → clowns.)

Álvarez de Miranda, siguiendo a M. Seco, subraya la antigüedad13, pero también la validez y aceptabilidad de la variante fans frente a fanes, que, a pesar de ser el plural adaptado, continúa con escaso uso. Y también cita la internacionalidad del término en plural. Por todo ello, apoyándose en criterios descriptivos por tanto, tal y como se postula en la lexicografía moderna, se desmarca del plural fanes, que defienden las instituciones académicas mencionadas. Y cita como argumento de peso la frecuencia contrastada de los dos plurales en el diario El País, tomando como corpus su versión electrónica donde se obtienen 3268 ejemplos de fans y tan solo 18 de fanes; el Corpus de Referencia del Español Actual (crea), donde hay 422 casos de fans frente a ninguno de fanes; y el Corpus del Español del Siglo xxi (corpes xxi), con 1452 para fans por solo dos para fanes.

Sin apartarme de esta misma línea argumental, pues los datos sobre la frecuencia alcanzada por fanes no son estadísticamente representativos, se me ocurre pensar que quizá la prensa escrita de papel, redactada con más mesura y detenimiento que la digital, sea más propensa a seguir las recomendaciones de fuentes de autoridad como las citadas, si tenemos en cuenta los 12 ejemplos que he encontrado en otros medios periodísticos:

[] los fanes de Noir Desir []. (Zoe Valdés, Tribuna libre, El Mundo, 25-9-2003, Opinión/4,5)

[] por la televisión y con clubes de fanes incluidos []. (El Mundo, Valencia, 3-2-2009, Alicante/14)

Estoy seguro de que, de haber sido así, Cristo no habría tenido necesidad de morir en la cruz, porque sus fanes de todo el orbe lo habrían impedido. (La Verdad, Cartagena, 8-7-2009, Artículos Murcia)

Habrá también fanes de Barreda y Oliver. («El fan», La Verdad, Alicante, 3-10-2009, Artículos Alicante)

Claro que los ‘fanes’ ya venían calentitos, porque ayer los teloneros se lucieron. (El Norte de Castilla, Valladolid, 20-5-2011, Elecciones)

Más fanes tiene el skinny jeans workout, que busca estilizar la figura femenina. (Expansión, 18-2-2012, Directivos/39)

«La mejor cena en años esta noche en Finca Cortesín, España, comida asiática sensacional, 10/10 tenéis que probarlo», decía a sus fanes. (Expansión, 12-5-2012, Directivos/43)

Lady Gaga hizo lo propio con el desarrollo de Blackpane, que reúne a fanes de músicos y equipos deportivos. (Expansión, 12-11-2013, 62)

[] apenas unos pocos fanes cantaron sus canciones más populares []. (La Rioja, 21-9-2012, Rioja región)

[] los cánticos de las fanes con Ricky en la producción ‘Luna, el misterio de Calenda’. (Sur, 27-4-2013, Cultura)

«Somos, como decimos, sus ‘fanes’ número uno, o sus palmeras, que también es importante para un torero recibir aplausos de ánimo cuando las cosas se tuercen». (La Verdad, 20-9-2015, Murcia/Culturas)

A ellas añadiré una cita más, que ilustra muy bien las vacilaciones y dudas que asaltan al periodista a la hora de elegir el morfema del plural:

Tengo fans o fanes que no sé cómo va el plural. (Ana Conda, El Mundo, 7-3-2006, Madrid/15)

En la prensa hispanoamericana, igualmente, el uso de fans es claramente mayoritario, pero también se registran esporádicamente algunos usos de fanes que deben tenerse en cuenta. El corpes xxi recoge dos testimonios, de Ecuador y Honduras:

[] un selecto grupo de fanes (La Hora [Quito, Ecuador], 4-3-2011)

[] instó a los fanes (La Prensa [San Pedro Sula, Honduras], 4-7-2009.

A ellos añadiré dos citas que he encontrado en el periódico La Reforma de México:

No sólo pudimos ver la distribución de fanes del programa [] (Miguel Ángel da Vila, Reforma, 8-7-2008, Negocios/6)

“Es un gran placer estar en México de nuevo. Ustedes son los mejores ‘fanes’ del mundo” (Omar Cabrera, Reforma (México), 29-6-2011, Gente/1)

También he advertido como significativo el que fanes está bien presente en los despachos informativos publicados por las agencias de prensa, tanto la nacional Efe como otras extranjeras, como la Notimex mexicana, la francesa France Press, la norteamericana pr y la china Xinhua, así como en algunos programas de noticias de tv como «cnn en español» dirigido a Latinoamérica y al público hablante del español en Estados Unidos, de los que extraeré algunos ejemplos más:

Tener clubes de fanes en redes sociales como Facebook o Tuenti es una forma barata de hacer investigaciones de mercado []. (Málaga, Efe, 1-10-2010)

Tras cada canción, Mauceri agradeció al público presente y a la orquesta que se puso de pie en cada ocasión para dar paso a la acción reconocida por los fanes []. (Notimex, 9-4-2014)

Ricky pide encarecidamente perdón a todos sus fanes. (Las Vegas, ee.uu., France Presse, 3-5-2009)

Nuestra gira 2005 será muy divertida y gustará a nuestros fanes de todo el mundo", comentó Beyonce Knowles, miembro fundador de Destiny’s Child []. (Oak Brook, Illinois, PR, 18-2-2005)

[] añade que «los 10.000 asientos deben ser más que suficientes para satisfacer las demandas de los fanes». (Beijing, Actualidad nacional, Deportes, Xinhua, 21-3-2012)

[Michael Jackson] Es un artista que ha tocado muchos corazones, pero definitivamente fue -Patricia-una ceremonia dedicada a los -como digo yo-admiradores -estaba diciéndote-los fanes, las personas que viajaron, incluso, fuera del país []. (Patricia Janiot, Juan Carlos Arciniegas, Noticias internacionales, cnn en Español-Panorama Mundial, 7-7-2009)

Estos textos y los que cité anteriormente muestran a las claras la creciente influencia de la forma de plural considerada más castellanizada entre algunos periodistas a ambos lados del Atlántico. Lo cual no es nada desdeñable si se tienen en cuenta la fuerza del poder de la analogía en el uso periodístico y el prestigio de los medios de comunicación e instituciones académicas en que encuentran respaldo.

Siguiendo con las consonantes nasales, las dos formas films y filmes aparecen con frecuencia en la prensa escrita dentro de un estilo formal, pues coloquialmente se utiliza en general la voz sinónima autóctona película. La primera de ellas, films, contiene tres consonantes seguidas en su terminación, una secuencia de lo más inusual que está en abierta disonancia con la tendencia a una silabación natural del español –con la estructura fonológica de C (consonante) seguida de V (vocal) del tipo: C - V - C - V- …. + -s–, lo que dificulta su empleo en la lengua oral y explica la mejor acogida que ha tenido y tiene la variante filmes. Ello ha tenido como resultado la creación de filme en singular como forma «regresiva» –al igual que clubes, cabe suponer– y su mayor frecuencia en el uso escrito (1368 resultados en el corpes xxi frente a 604 para film), lo que a su vez ha propiciado la preferencia por el plural en -es (370 frente a 143 para films). Con telefilm la tendencia es más acusada, telefilmes obtiene 27 y telefilms 4, tendencia que se repite también en microfilmes (7) frente a microfilms (4), lo que probablemente indica una mayor integrabilidad del anglicismo conforme aumenta el número de sílabas14. Visto globalmente, por tanto, el proceso ha sido muy distinto al seguido por fan / fans, fanes.

El que film tuviera poco cuerpo fónico –una sola sílaba– y su plural films tres consonantes ha favorecido la preferencia por filmes, y esto se hace evidente cuando se contrasta con una voz como ítem, latinismo bisílabo considerado anglicismo en su acepción de ‘punto’, ‘apartado’ y cuya forma de plural ítems es mucho más frecuente que la más castellanizada itemes. (El corpes xxi arroja 86 resultados para ítems y ninguno para itemes; en la variedad hispanoamericana la proporción es más equilibrada, y la presencia del morfema -es más manifiesta: 477 frente a 86).

 

2.3 La otra forma de pluralizar un nombre en inglés, y en español, es dejarlo sin flexión, o lo que es lo mismo, con morfema Ø, quedando así el artículo o determinante como único marcador. Las razones pueden ser varias. Indudablemente el carácter exótico de una forma anglicada y la condición de neologismo del nombre, sobre todo si es de reciente creación en el momento de su uso, puede ser un factor condicionante. También el desconocimiento o la duda ante el género asignado pueden inclinar al escritor a prescindir de la flexión, sobre todo si se trata de anglicismos que presentan combinaciones consonánticas finales de difícil pronunciación o que son inusuales en español. E incluso se puede pensar, en último lugar, en un ligero despiste u olvido.

[] expusieron sus planes de marketing internacional en los ‘speech test’. (El Periódico Extremadura, 21-11-2015, Redacción)

A continuación citaré algunos ejemplos con este morfema con anglicismos terminados en -ch, -sh, -tch, -ss, -x, -zz, que habitualmente llevan el plural en -es para hacer posible su articulación:

Sólo un apunte, deberían mejorar los sandwich mixtos []. (El Mundo, 10-3-2007, Madrid/15)

Luego fueron los speech. (Mariano Gasparet, El Mundo, 15-3-20015, 32)

[] aportará su humor con algunos sketch. (Diario Vasco, 22-11-2012)

El tenor Alfredo Kraus muestra un legajo de documentos con muchos fax de ida y vuelta []. (Roger Salas, El País, Edición internacional, 28-10-1998, Cultura/18)

Es una marca que llegó hasta allí procedente de todo el mundo, en forma de incontables telefax, cables, cartas [] (A. Fernández Santos, El País, 15-3-1993, 34)

Incluso no faltan ejemplos con anglicismos terminados en nasales (n o m) o líquidas (l, r) que sí lo permiten:

[] eran fácilmente distinguibles por los pin que portaban en sus solapas []. (Carlos Álvarez Roldán, El Mundo, 5-4-2008, España/15)

Y hubiera sido uno más de los clásicos gentleman que abundan en las dos pantallas []. (Javier Memba, «Obituarios», El Mundo, 27-6-2015, 18)

Lo que plantean es cambiar los números de los pin por emojis, lo que haría más fácil recordarlos []. (Hoy, Badajoz, 20-7-2015, Culturas)

Le repitió suerte en Ego con una colección inspirada en fenómenos como los géiser, la aurora boreal []. (La Verdad, Alicante, 5-2-2012, Cultura Alicante)

[] los laser permiten simular explosiones de este tipo. («Estrellas frente a laser», El País, 25-11-1998, Sciedad/31)

Rodríguez Segura15 cita también como caso singular la omisión de la marca de plural con palabras que en singular acaban en vocal -e, a las que sería, por tanto, normal añadir una -s; y cita como ejemplo las mountain bike. Así formulada, la afirmación es objetable. En primer lugar, son numerosos los contraejemplos de mountainbikes y mountain bikes que podrían aportarse, y más en la lengua de hoy. En efecto, a raíz de que se popularizaran, el término fue objeto de una nivelación en su morfología, venciendo la restricción fonotáctica que podría suponer la presencia del grupo consonántico resultante de la flexión, /ks/, en su terminación16. Y es que grafémicamente mountainbike terminaba en vocal, no así fonéticamente. Pero es que, además, en la medida en que es un ‘tipo de bicicleta’, semántica y sintácticamente funciona como los nombres comerciales que devienen nombres comunes cuando se lexicalizan y, en el proceso, el morfema marcador de plural resulta opcional, pudiendo el usuario de la lengua libremente utilizarlo o no. Es lo que ocurre por ejemplo cuando decimos las kodak o las laica, refiriéndonose a populares nombres de cámaras fotográficas, o los simca (o Simca) o los Peugeot, a marcas de coche. En este caso, por tanto, la representación sintagmática subyacente sería la propia de una aposición: las (‘bicicletas’ / ‘las bicicletas de tipo’) mountainbike.

 

2.4 De lo que llevamos viendo se desprende que la facilidad articulatoria de la pronunciación de los anglicismos en plural es clara en nombres terminados en consonantes «sonantes», suaves, como las nasales y líquidas, y que en ellos se pueden encontrar fácilmente los tres patrones de plural examinados, dada la variabilidad y las fluctuaciones a que son propicios los neologismos en general y cuantas voces se consideran de algún modo extrañas cuando irrumpen en el idioma. Ejemplos palmarios son los pin/pins/pines, los fan/fans/fanes. La flexión con el morfema -es en estos casos constituye un índice de mayor integración, y si algunos plurales resisten con -s, como pins y fans, es por la solidez que desde un principio alcanzaron sus formas en el lenguaje oral. Teniendo esto presente sorprende el uso idiolectal reciente de vipes, como plural de la sigla vip (Very Important Person) y alternativa a formas consolidadas como (los) vip,(los) vips, en la pluma del ensayista Luis Racionero; pero la tipografía empleada, con el entrecomillado, apunta a una finalidad estilística tendente precisamente a eso, a ‘sorprender’, a epatar con el fin de destacar el tipo de gente aludido en el texto:

Pero la emoción de entusiasmo colectivo comunica una energía tan grande que le lleva a uno en volandas entre las tribunas abarrotadas de gente y los palcos llenos de «vipes». (Luis Racionero, «Carnaval», La Estrella Digital, 1-3-2007)

 

2.5 Una ojeada a los anglicismos de nombres bisílabos y trisílabos terminados en consonante ofrece igualmente gran variabilidad a la hora de formar el plural y reproduce los mismos patrones morfológicos, si bien es necesario hacer y destacar algunas matizaciones. En general los fonemas consonánticos inusuales en español suelen hacerse seguir del alomorfo -s, como ocurre con /g/ (airbags, cyborgs), /k/ (beatniks, benchmarks, biopics, cyberpunks, patchworks, quarerbacks), /p/ (back-ups, hándicaps), /t/ (bodysuits, gadgets, impeachments, imputs, tickets). Ocasionalmente hay vacilación, como en airbag y quarterback donde se documentan el sufijo Ø y el plural en -s (airbag / airbagss, quarterback / quaterbacks).

Con las dentales /t/ y /d/ se produce una gran dificultad articulatoria, por lo que si el término es muy usual el fonema tiende a elidirse en la conversación. Así, tickets termina pronunciándose /tíkes/ y opcionalmente se refleja en la grafía, lo que explica la variante en singular tique. Es el mismo fenómeno que explica el doblete que se produce con algunos galicismos, como carnets/carnés, chalets/chalés, cabarets/caberés. La /d/ final también dificulta en grado máximo la pronunciación de la -s en standards, en este caso agravado por la concurrencia de 3 consonantes seguidas, lo que se refleja en la fonética y en la escritura, que vacila entre -s y -es: (e)stándars / estándares. La mayor facilidad la proporcionan las consonantes finales que son usuales en español, /r/, /l/ y /n/. A diferencia de los monosílabos, que no acaban en -r, son numerosísimos los anglicismos que terminan así, sin duda por la frecuencia que alcanza el sufijo de agente -er en la lengua inglesa. Casi de manera categórica forman el plural añadiendo la -s, sin que ello produzca ningún problema articulatorio en español. La serie para ilustrarlo podría ser muy larga: best-sellers, bikers, bípers, blisters, bloggers, bookmakers, bloomers, boomers, boppers, bóxers, buffers, burgers, choppers, clusters, cockers, crackers, crooners, dealers, dragsters, fingers, hackers, headhunters, masters, flippers, outsiders, teenagers…17. Muy esporádicamente se registra el morfema Ø como variante con algunos de ellos (e.g., los cocker, los finger), pero la marca plural queda indicada en el artículo determinado, o determinante. En otros, de mayor uso, tiene lugar una notable vacilación entre -s/-es, y la elección del alomorfo guarda relación con el grado de lexicalización: así, tras una consulta del corpes xxi, observamos que corner aún se siente algo inglés, y por ello se atestigua mayoritariamente corners (44 resultados) frente a córneres (2). Por el contrario, la proporción es muy diferente en geyser (geisers 2 / géíseres 14) y scanner (scanners 6 y escaners 3 / escáneres 99). La tendencia llega a su extremo con los acrónimos adaptados radar y láser, de los que pocos conocen su origen, pues láseres y radares son las únicas formas registradas, al menos en lenguaje escrito y en español europeo. (En el español de América lasers arroja 6 resultados).

De la otra consonante líquida, -l, se documentan bobtails, cocktails (y coctails), hidrofoils, overols, lo que no plantea gran dificultad pues con la terminación -ls estamos familiarizados a través de nombres catalanes como Pujols y el galicismo chándals, entre otros.

Tampoco la plantea la otra consonante habitual en español en posición final, -n (cfr. supra pins y fans) a los que pueden añadirse bisílabos como bourbons, caravans, claxons, saloons, touchdowns (y lo mismo se podría decir de la nasal -m, como lo demuestran denims y albums, al igual que las formas ítems y telefilms mencionadas más arriba). A ellos se podría añadir también Smartphones o smartphones [esmárfons]; aunque en singular termina en vocal solo es en el plano de la grafía ya que la -e final de smartphone es muda, a diferencia de lo que ocurre en sonotone [sonotóne].

Volvamos de nuevo, por un momento, al ejemplo explicado antes de fans, origen de la mayor controversia en el uso del plural, pues ilustra muy bien y arroja luz sobre las vicisitudes que atraviesan otros anglicismos sujetos a variación y los factores que determinan su evolución. Según ya observamos, la forma breve de esta palabra quedó anclada desde el principio en la lengua oral y tal circunstancia ha contribuido a su mantenimiento frente a la influencia del morfema -es ejercida por presiones externas. Pues bien, tengo para mí que ese doble registro, oral y escrito, explica en parte el curso seguido por variantes como las antes citadas, standards/estándares, y otras con anglicismos de cierto uso como claxons/cláxones, puddings [púdins] / pudines, y (s)logans / eslóganes. Las estadísticas proporcionadas por el Corpes xxi para cada uno de estos morfemas son bien diferentes:

-s -es

claxon: cláxons 6 cláxones 24

pudding: puddings / pudins 0 pudines 3

standard: standars 3 / estandars 2 standares 2 /estándares 519

slogan: slogans 5 / eslogans 1 / eslóganes 108

Aunque en desventaja en términos generales, las primeras variantes son más utilizadas en la lengua oral mientras que las segundas están más relegadas al uso escrito y a un estilo más formal, pues su mayor longitud supone un mayor esfuerzo para su pronunciación y, por consiguiente, son menos aptas para un registro coloquial que prima la economía del lenguaje.

Para su mejor comprensión me detendré en el último ejemplo, que he venido observando con atención y registrando desde los años setenta y que revalida lo que vengo argumentando. Slogans, por ser la forma empleada en el lenguaje oral, es la única registrada en el corde entre los años 1950 y 1970, con 22 casos obtenidos, a los que se unen los 90 registrados en el crea. Por el contrario, eslóganes no aparece salvo en el crea, con 143 casos, pero sólo a partir de la década de 1980. No es casualidad que en mi particular registro lexicográfico (cfr. nda) slogans lo documentara en los años 70 en publicaciones como Cambio 16 y Diario 16, caracterizadas por un lenguaje más popular y, por tanto, más proclive al uso de esta variante, mientras que en El País, con un estilo más esmerado como correspondía a un público lector más culto, y en una época como los 80, cuando alcanzó notable difusión su Libro de estilo, registrara eslóganes. Hoy día está muy arraigado este plural, tal y como recomiendan los libros de estilo de los periódicos y algunos diccionarios18 e instituciones lingüísticas, cierto, pero en la lengua oral resulta más trabajoso el pronunciar una palabra cuatrisilábica y esdrújula de este tipo y por ello se prefiere la variante más natural eslogans. El mejor botón de muestra lo tuvimos recientemente al ser así pronunciada en el «estilo vernáculo» o «vernacular» (en terminología sociolingüística)19 de que hizo gala el presidente de gobierno Mariano Rajoy en el encendido debate mantenido con el candidato socialista Pedro Sánchez la noche del 14 de diciembre, en vísperas de las elecciones generales del 20 D.

 

2.6 Un caso singular de variación es el de algunos nombres de origen latino como corpus y curriculum, que en inglés forman el plural de acuerdo con el patrón de los sustantivos neutros, corpora, curricula, y así se pluralizan ocasionalmente en español siguiendo la moda anglicista pese a las recomendaciones del Diccionario panhispánico de dudas (dpd) contra su uso. Entre los terminólogos especializados en la llamada «lingüística de corpus» cada vez se emplea con más frecuencia, en efecto, la expresión los corpora, frente a la más castiza los corpus, con morfema Ø, que sería la normal, como ocurre en los campus. En cuanto a curriculum, el uso vacila entre los curriculums (con la -s que sería admisible por su terminación), los curricula, que suena rebuscado, afectado, y la forma adaptada «los currículos». Lo mismo podría decirse de memorándum (memorándums, memoranda y memorandos).

Ultracorrecciones morfológicas

3.1 Si bien el plural típico del inglés es el terminado en -s, sobre todo cuando acaba en vocal (rhino/rhinos), con algunos nombres que terminan en -o precedida de consonante el plural en muchos casos se escribe añadiendo -es (potato → potato/potatoes, tomato → tomato/tomatoes). En ciertos casos, sin embargo, se registra vacilación (hero → heroes/heros; volcano → volacanoes/volcanos). Pues bien, algunos periodistas españoles han aplicado este patrón gramatical de manera insólita al anglicismo adaptado bungaló (< bungalow), lo que constituye una clara muestra de «ultracorrección (o hipercorrección) morfológica», similar a la efectuada cuando los estudiantes extranjeros que no conocen bien nuestra lengua emplean *Bilbado por Bilbao, influidos por la analogía con la variante coloquial de los participios en -ado (amado/amao, cabreado/cabreao). Los ejemplos que he espigado en distintos periódicos son bien elocuentes.

Nueva Tabarca y los bungaloes. (Titular, Pablo Rosser, Información, 18-7-2004, 8)

Los trabajos de demolición de los 370 bungaloes del Club Mediterranée (Club Med) [] una ciudad de vacaciones con 370 bungaloes [] en el interior de los bungaloes. (Marta Rodriguez Font, El Mundo, Barcelona, 12-3-2009, Catalunya/21)

[] la construcción de bungaloes en el término municipal []. (El Norte de Castilla, Segovia, 15-4-2010, Valladolid)

[] los bungaloes existentes en los campings del concejo. (El Comercio, 28-6-2013, Oriente)

[] los bungaloes situados en el extremo este de la playa []. (El Comercio, 25-11-2013/Oriente)

[] instalar treinta bungaloes en parcelas de cinco mil metros []. (El Comercio, 15-1-2014, Oriente)

Conviene subrayar que el plural -oes en este caso se ha aplicado a la variante aguda pues la esdrújula –que también es corriente, influida por la acentuación de la palabra original inglesa‒ sería muy difícil de pronunciar. La variación me recuerda otros casos de palabras de origen extranjero adaptadas con esa acentuación y terminadas en -u, como vermú(t)vermús/vermúes) y champúchampú/champúes, cuyas variantes en -es han sido tildadas igualmente como afectadas20. E incluso de voces no extranjeras, como israelí → israelí/israelíes, marroquímarroquís/marroquíes, maniquí → maniquís/maniquíes.

 

3.2 Un caso verdaderamente insólito que en cierto sentido podría tildarse de ultracorrección, pese a su gramaticalidad, es la formación del plural de algunos anglicismos, como coctail y record. A pesar del extendido, y prácticamente generalizado, uso de -s en sus plurales (cocktails, records) en ocasiones algunos periodistas recurren a formas analógicas en -es (cocktailes, récordes) no registradas ni una sola vez en ninguno de los bancos de datos de la Real Academia (crea, corde, corpes xxi). Los motivos habría que buscarlos en el afán de dar regularidad a voces con cierto sabor de extrañas a la lengua, contribuyendo así a una silabación más natural, e influidos por el patrón normativo del morfema -es seguido con buena parte de los anglicismos terminados en consonantes cuando se emplean en la lengua escrita, tal como expuse más arriba.

En cuanto a cocktailes, sorprende doblemente debido a la existencia de una palabra tan lexicalizada como cóctel y su plural cócteles. Es cierto que cocktail es una variante muy utilizada en el sociolecto publicitario, buscando ese sabor primigenio, al igual que algunos especialistas de las drogas utilizan a veces junkies (en lugar del popularizado yonquis), como licencia estilística, para evocar la terminología y el contexto inglés original, pero la variante plural cocktails ha quedado ya estandarizada, sin que podamos decir que la terminación del grupo -ls suponga mayor obstáculo (cfr. supra). Por eso, me sorprendió en su día la variante coctailes que registré en el nda, bajo el lema coctail, como variante gráfica infrecuente de cocktail.

En pocos meses la pareja Massiel-Zayas se ha convertido en elemento indispensable de todos los coctailes y cenas artítico-político-sociales. (Cambio16, 13-9-1976, 62)

Pero la cita era de los años setenta, y por la antigüedad del término, hasta cierto punto justificable. Pero cocktailes ha ido apareciendo después, en época más contemporánea, en varios periódicos, como ilustran las siguientes citas:

Los jóvenes también podrán disfrutar de talleres de maquillaje corporal y peluquería, danza tribal, primeros auxilios, pintadas o de cocktailes exóticos sin alcohol []. (Miguel Ángel Pérez Lamas, El Norte de Castilla, 26-6-2007, Castilla y León)

“Se puede ver a las redes como una fiesta social", concluye la Agencia, “pero comparado con los cocktailes reales distribuyen la informacion de manera mucho mas amplia e inadvertida". (Cinco Días, 28-6-2008, Empresas/19)

A las 22,30 horas comenzará la Gran Fiesta Juvenil, en la que los atractivos, de lo más variados, pasarán de la degustación de los diferentes cocktailes sin alcohol []. (Diario Montañés, 31-10-2008, Cultura/De marcha – Ocio)

Las personas que pretendan aprender a elaborar cocktailes podrán hacerlo los días 5 y 12 de abril en Eskilarapeko, a partir de las 19.00 horas. (El Correo, Guipúzcoa, 13-2-2011)

La segunda forma récordes, en lugar del establecido records, puede encontrar aún más amparo si se considera la restricción fonológica que supone la pronunciación de tres consonantes seguidas en la terminación del plural, que sería dificilísima de articular. Pero en la lengua oral habitualmente el grupo se ha reducido a dos, eliminando la -d final [rékor], con lo que el plural se pronuncia [rékors], lo que haría innecesaria la adición de una -e. Es lo mismo que ocurre con (e)stand, cuyo plural estands se pronuncia [estáns]. Ahora bien, para mi sorpresa, precisamente por la influencia del criterio normativo, como otrora ocurriera con otros plurales de anglicismos en -es, diversas agencias de información extranjeras, vienen empleando récordes:

En la primera de semana de enero, la bolsa de valores de Sao Paulo registro una valorizacion de 6,5% y logró consecutivos recordes históricos de puntuación, como los 23.916 puntos del viernes, superados este lunes. («Bolsa de Sao Paulo cierra con alza (+1,34%) y record de puntuación», Agence France Press [Agencia Francesa de Prensa] 12-1-2004, Finanzas)

La última etapa de la Copa del Mundo se inicio anoche en Rio, con la disputa de pruebas eliminatorias en las que fueron superados dos recordes sudamericanos []. (Deutsche Presse-Agentur [Agencia Alemana de Prensa] 7-2-2004)

La producción de automotores en Brasil registró cifras récordes de producción y exportación de vehículos en marzo, según un informe difundido hoy por la Asociación Nacional de Fabricantes de Automotores (Anfavea). (Xinhua News Agency [Agencia china de noticias], 6-4-2005, Actualidad Internacional. Economía)

Del total de los récordes panamericanos, seis fueron logrados en la finales de las pruebas, mientras que el restante sobrevino en una semifinal. (ansa [Agencia italiana de noticias], 19-7-2007, Deportes)

Pero aún más soprendente me ha resultado encontrarme parecidos ejemplos en algunos diarios de la prensa de nuestro país, e incluso un singular regresivo y en género femenino (la récorde). Y sorprende también si consideramos, además, la semejanza fonética con palabras derivadas del verbo recordar.

El parlamentario andaluz del pp de Cádiz Jorge Ramos aseguró que el pot del Campo de Gibraltar «se merece entrar en el Libro Guinnes de los Récordes como ejemplo de la ineficacia del psoe, su falta de rigor y de previsión». (Sur, 2-9-2009, Campo)

El ciclista australiano Rohan Dennis, del equipo estadounidense bmc, batió el récord de la hora, con un registro 52,491 kilómetros en la prueba disputada en el velódromo de Grenchen. La anterior récorde era del austríaco Matthias Brandle, con 51,852 kilómetros. («Breves», El Mundo, 9-2-2015, dxt/10)

[Antonio ‘Tonino’ Prieto Rodríguez] Fue músico de sesión para discográficas como Onomaster y trabajó en la producción musical de grupos como Más madera, Los recordes o Latitud cero. (Diario Vasco, Bidasoa, 4-4-2015)

 

3.3 La hipercorrección o ultracorrección gramatical puede ser de distinto signo y aplicarse en una dirección opuesta. Así, en efecto, se dan casos en que la estructura fonológica de la palabra inglesa requeriría la terminación -es, y sin embargo, el periodista, por un claro desconocimiento de la gramática inglesa, utiliza el alomorfo -s con fonemas consonánticos finales de carácter sibilante como /ʃ/ y /tʃ/, representados por los dígrafos (sh, tch,) que impiden su realización fonética. Aunque someramente, la cuestión ya había sido abordada hace tiempo por Emilio Lorenzo21, que cita los casos de sandwichs, lunchs y que atribuye al convencimiento del escritor de que tal es el plural de estas palabras de fisonomía extraña. A continuación cito algunos ejemplos recientes de estos y otros anglicismos documentados en la prensa diaria con la misma anomalía.

*lunchs:

Los lunchs que vinieron a continuación se celebraron en diez salones distintos []. («Treinta y cinco años junto al mar», La Verdad, Alicante, 6-12-2008, Alicante)

*sandwichs:

Música, una tableta de chocolate, y unos sandwichs para reponerse en la larga noche. (Magda R. Brox, El País, 7-2-2005, Valencia/4)

*clutchs

[] distintos clutchs de tela estampada con cadena y monedas. (Woman, n.o 234, p. 224)

Esta dificultad articulatoria del grupo C sibilante + -s la sentimos en español, y sin embargo en francés, según J. Humbley22, lunchs y sandwichs son formas regulares, pues la -s es el plural dominante en ambas lenguas.

 

3.4 Un caso singular de variación, gráfica más que fonética, es el de los anglicismos terminados en -y. En inglés los nombres con esta terminación precedidos por una consonante generalmente forman el plural suprimiendo la -y antes de añadir -ies (pronunciado /is/, como en ladyladies, o /ais/ en palabras donde la -y en el nombre singular se pronuncia /ai/, como en skyskies). La grafía exótica de estas formaciones para el español nuevamente sume al escritor en un mar de vacilaciones. Fuera de la regularidad del plural con formas muy establecidas o adaptadas como jipis y penaltis, escribimos hippies y penalties pese a la común pronunciación de /xípis/ y /penáltis/, estableciendo así un grave problema de discordancia grafía-pronunciación, inhabitual en español. Aún más nocivo para nuestro sistema es el uso de grafías hipercaracterizadas del tipo hippys, rockabillys, heavys, lobbys, penaltys y penaltyes que contienen los alomorfos no ingleses -ys y -yes:

[La cocina de Ibiza] ha permitido a los habitantes de la isla sobrevivir gastronómicamente a todas las invasiones, incluidas las de los hippys. (El Periódico de Catalunya, 8-8-2008)

Estrellas del baloncesto, rockabillys, pijos, hippys, punks, grunge, madres, padres, hijos, hijas... (Lide Aguirre, Diario Vasco, 16-5-2008, Economía)

“No es una parodia de los heavys. No creo que el colectivo heavy se de por aludido. Florentino y yo encarnamos a dos heavys simpaticos y nobles”, añade. (J.J. Mateo, El País, 23-7-2004, Espectáculos/44)

Los poderosos grupos de presión corporativos o lobbys consiguen a menudo imponer sus tesis a la socialdemocracia en el poder []. (Jesús Cacho, vozpópuli.com, 20-12-2015)

Insultar al árbitro y pedir penaltys a destiempo, fueron una válvula de escape que los españoles están a punto de no necesitar. (C.J. Cela, Cambio16, 12-7-1976, 29)

Y los partidos se juegan entre equipos por mucho que el árbitro de turno se invente penaltyes sin rubor. (Cambio16, 25-10-1976, 11)

Para referirse a grafías de este tipo utilizaré el calificativo «semiculto», siguiendo a M. Seco23. La etiqueta no puede ser más acertada pues, en efecto, al igual que ocurre con la variación en la pronunciación y el acento, en el uso del plural puede establecerse una correlación sociolingüística de acuerdo con el grado de refinamiento o instrucción del usuario, y está claro que estas grafías en general son un indicativo del desconocimiento del inglés y/o la pertenencia a un sociolecto bajo.

La -y es una letra tan característica de la morfología inglesa que, por lo que se ve, arrastra a algunos escritores a mantenerla en el plural, por desconocimiento u olvido, o incluso, cabría pensar, por un inconsciente deseo de hacer la palabra más transparente semánticamente. Esto último probablemente es lo que ocurre sobre todo cuando el anglicismo aún no ha cobrado un completo arraigo, como los casos de heavys y lobbys indican tras la consulta efectuada en el corpes xxi, donde sus resultados son estimables (3 y 17, respectivamente) pese a ser menores que los de los plurales ingleses heavies (5) y lobbies (36).

 

3.5 Caso especial de ultracorrección es el de los plurales dobles. Se trata de formaciones insólitas desde un punto de vista morfológico en la medida en que presentan una doble marca de plural, lo que resulta llamativo si se tiene en cuenta o se es consciente del original inglés. Un buen botón de muestra lo tenemos en los plurales güisquises y jerseyses, que pueden considerarse como formas estilísticamente marcadas, dentro de un registro claramente coloquial, tal y como dejan entrever el entrecomillado de estos textos:

[] quieren que en lugar de vinillo de Rioja o Valdepeñas bebamos agua mineral que es más sana, aunque autorizan tácitamente los ‘güisquises’ de marca o la ginebra de garrafón. (Manuel López Pérez, «Azotainas», Ideal, Jaén, 11-1-2008, La Carrera)

Es el juego. Martínez Ares, Aguja de Oro Respecto a los pelotazos, decían los toxicómanos fumadores, solo hay unanimidad en uno: las camisas y ‘jerseyses’ con los que sale Antonio Martínez Ares por la tele no tienen rival. (La Voz de Cádiz, Cádiz, 10-2-2011, Carnaval)

Algo diferente, aunque igualmente coloquial, es la voz monises, pues aunque en realidad es el plural correcto de monis ‘dinero’, etimológicamente éste remite al anglicismo en singular money /máni, móni/, del que se ha derivado y del que pocos tienen conciencia24. Por esa razón se ha incorporado a los diccionarios (cfr. por ej. el dea), como una forma autónoma y registrada, por tanto, con un lema diferente. De ahí que en la siguiente cita no sorprenda demasiado que los nombres que la acompañan vayan todos en singular25.

Las beatas, o sea, el vil metal, la tela, los monises, la pasta, el circulante. (Juan José Millás, «Tocada de Borbones», Abc, 10-12-2008, Opinión)

Un ejemplo reciente de voz extranjera, adaptada ya a la morfología española, con un doble plural camuflado en el que sólo el etimólogo repara, es talibanes, pl. de talibán, que en sí mismo es un plural en la lengua original pashtún, ṭālibān [ ‘estudiantes’, a partir del singular ṭālib [ ’estudiante’. También cabe mencionar como doble plural el de algunos compuestos bimembres que llevan repetido el morfema -s en cada uno de sus constituyentes. El ejemplo prototípico es walky-talky que se pluraliza de ambas maneras: walky talkies o walkies talkies, en ocasiones incluso dentro de un mismo medio de comunicación, a diferencia del plural empleado en la lengua inglesa (walky talkies y walkie talkies). Sirvan de ejemplo las siguientes citas de los diarios El Mundo y El País, donde se observan ambos patrones:

Harta se quedó de mensajes secretos y walkies talkies. (Ana Conda, El Mundo, 4-7-2008, Madrid/12)

[] como lo demuestra que entraran simultáneamente por distintas entradas, que llevaran walky talkies para comunicarse []. (Santiago González, El Mundo, 2-4-2010, España/4)

[] los padres se negaron a aceptar el servicio de niñeras y la alternativa de walky-talkies, ambos gratuitos []. (Miguel Mora, El País, Andalucía 15-4-2007, Sociedad/44)

Pero los guardias de seguridad meneaban la cabeza comunicándose con sus walkies-talkies. (Diego Torres, El País, Andalucía, 8-11-2007, Deportes/60)

También reality show forma el plural en español normalmente con la marca en el segundo elemento (reality shows), pero, ocasionalmente, la flexión afecta a los dos nombres (realities shows y realitis shows), como en los siguientes textos:

Y es que los «realitis shows» no han sido más que un inmenso fraude []. (Abc, 11-11-2009, Opinión)

¿Por qué tienen tanto éxito los realities shows? (Javier Gomá, elpais.com, 24-3-2012, 13:36 cet, Cultura)

Rodríguez Segura26 que también ha observado el fenómeno con este compuesto, anota una forma aún más singular por su grafía fonética, realitis-chous, propia de un estilo humorístico:

[] los telediarios, que eso sí que son verdaderos «realitis-chous» []. (Benito Fernández, Abc, 7-11-1993, Andalucía)

En inglés existen plurales irregulares con nombres como man/men y woman/women, que actúan a modo de sufijoides con determinados anglicismos de carácter compuesto proveyendo a la base de su derivación con los significados etimológicos de ‘hombre’ y ‘mujer’. Algunos siguen el modelo inglés de manera regular, como cameraman/cameramen, gagman/gagmen, jazzman/ jazzmen, gentleman/gentlemen:

Los organizadores de la cita no lograron convencer a los documentalistas Alan y David Maysles, así que se vieron obligados a contratar a dos cameramen británicos. (El Mundo, 26-9-2005, Cultura/36)

El Nuevo Socialismo Madrileño me lo figuro yo precedido de un anuncio de Torres y Paulino, los «gagmen» de Getafe, que hacen la clase de chascarrillos que vuelven locos a los progres. («Gómez», Abc, 13-7-2007, Madrid)

No todos los jazzmen tuvieron encuentros gratos. (El País, 21-3-2011, Cultura/45)

Su forma de ser y de entender el fútbol le han convertido en uno de los últimos gentlemen de los banquillos italianos []. (El País, Andalucía, 5-3-2008, Deportes/64)

Emilio Lorenzo27 cita como ejemplo de hipercaracterización morfológica, entre otros, el de cameramans, al que se puede añadir gentlemans documentado por A. Fernández García28, que anota también, en la década de 1930, algunos casos de duplicidad de plurales, como *gentlemens y *sportmens. Todas estas desvirtuaciones de la forma del plural, explicables por desconocimiento de la gramática inglesa, han sido arrinconadas y descartadas con el tiempo y hoy no quedan rastro de ellas. Lo que sí he comprobado en la lengua actual es la frecuencia con que se prescinde del característico morfema -men en compuestos como los citados cuando por el contexto se estaría obligado a emplearlo, de manera que pasa a utilizarse para ambas flexiones, singular y plural:

Aquí, los ‘cameraman’ –como los llaman– también están pasmados. (La Verdad, Cartagena, 8-7-2011, Cultura Murcia)

[] se enfrentaba al problema de incluir en su equipo de negros o gagman a sueldo a un negro propiamente dicho y no sólo por razones políticamente correctas. (Juan Cueto, El País, 17-6-2007, Televisión/95)

El pianista es uno de los jazzman históricos de la Comunidad Valenciana []. (Abc, 13-9-2007, Comunidad Valenciana)

Su atrevimiento al viajar a Londres, cuna de los gentleman, no dejó indiferente a nadie. (Paz Álvarez, Cinco Días, 4-8-2015, Directivos/30)

 

3.6 Por los comentarios que anteceden, parece como si el problema de la variación gramatical en lo tocante al número sólo afectara al plural. Sin embargo, en ocasiones nos encontramos con anglicismos de uso singular pero con forma plural, como un pin’s, un pins, explicables por un fenómeno de contaminación y de hipercaracterización gráfica.

El pin’s creó furor en Francia en 1988, y se convirtió en un auténtico movimiento cultural. [] La empresa tiene por mercado fundamental el pin’s corporativo. (El País, 12-7-1992, Negocios/8)

También resulta muy llamativo el caso del uso del determinante en singular con plurales que acaban en -men, como *un jazzmen, *un gentlemen, error explicable, en parte, por la semejanza fonética de las dos formas, singular y plural, a la que antes aludí.

O sea el compañero ideal para un jazzmen que, como norma, se reinventa cada día. (Miquel Jurado, El País, Barcelona, 23-11-2013, Cataluña/8)

¿Quieren saber para qué sesiones ha sacado entrada en las primeras filas un jazzmen como él? (La Voz de Cádiz, 12-7-2009, Cultura)

La distancia de un gentlemen educado y airoso; (Abc, Sevilla, 4-4-2012, Mingote),

[] ha ganado el Memorial Duque de Toledo, competición reservada a ‘jockeys’ profesionales y que es muy difícil de ganar por un ‘gentlemen’. (Sur, Marbella, 11-2-2009, Tú cuentas)

Hasta cierto punto, el fenómeno es análogo al invocado por Pratt para interpretar grafías anómalas como stablishment (en vez de establishment), Foreing Office (en vez de Foreign Office). En tales casos el escritor percibe dichas formas como más inglesas, como las correctas de la lengua donante. Claro que en los casos de discordancia de número, las variantes mencionadas son disparatadas de todo punto ya que en inglés las terminaciones -s y -men sólo son típicas del plural.

 

3.7 Finalmente cabe considerar voces de forma y contenido típicamente plural, como jeans (‘vaqueros’), shorts (‘pantalones cortos’) , que en español ocasionalmente dan lugar al uso de un singular «regresivo», un patrón aceptable y perfectamente válido que ha tomado ya cierto arraigo en nuestra lengua: un jean, un short (más frecuente en el compuesto minishort o minisort) inexistente en inglés29:

En pocas palabras, el jean es indispensa­ble. (La Revista [Información], 27-11-1992, 11)

[] short azul, de Pin up Girl, y pendientes, de Agatha. (El País Semanal, 28-3-1993, 83)

[] el short, declinado en todas sus versiones y formas [] . (Vogue España, junio 2009, 36, 38)

Minishort, faldas ceñidas, vestidos largos y pantalones de campana []. (El País, 7-3-1993, Domingo/2)

 

3.8 Para terminar, me referiré brevemente a la morfología de número referida al adjetivo. En inglés los adjetivos nunca llevan marca de plural, por lo que permanecen invariables, salvo que se hayan nominalizado. En general, esta regla se observa en español también, pero ocasionalmente el periodista pierde la conciencia de su valor gramatical y, en consecuencia, toma la flexión del plural si la concordancia se lo permite. Entre la larga ristra de ejemplos que he encontrado citaré las siguientes formas en plural: fashionables, lights, sexys (y sexies):

Pero, si se lo piensan ustedes detenidamente, estos negocios fashionables no son tan descabellados como parecen. (Carlos García-Calvo, El Mundo, 8-12-2006, Madrid/10)

El asturiano con atelier en la centriquísima calle Zurbano de Madrid exhibe las piezas de su última colección ‘Grandes divas’, en una exposición-venta, en términos fashionables un showroom, para aquellas adictas a la piel y los complementos de alta gama. (El Comercio, Gijón, 28-11-2010, Sociedad)

No sólo por la tristeza de dichos alimentos, sino porque las despensas actuales se llenan de productos lights. (Cómplice, oct. 1989, 173)

Yo nunca he estado adscrito a movimientos políticos, ni de izquierdas ni de derechas, aunque eso sí, era una época en que constantemente estábamos firmando manifiestos, pero muy lights , claro, porque si firmabas uno serio te metían en la cárcel. (R. Luque, Diario Córdoba, 31-1-2011)

A mi parecer, la sociedad actual es demasiado susceptible. No hay ninguna imagen fuerte ni que pueda herir. Hace unos años nadie diría eso. Creo que nos estamos haciendo muy ‘lights’. (La Verdad, Alicante, 13-6-2013, Cultura Alicante)

Además, las dos primeras ediciones fueron muy ‘lights’, no llegó la sangre al río. (El Norte de Castilla, 11-3-2012, Gente)

Qué buen uso de los flecos de plumas en esos bodys tan sexys. (El Mundo, 20-2-1993, 24)

Se llaman En Vogue y, además, son guapas, sexies e inteligentes. (Primera Línea, abril 1993, 35)

Conclusión y reflexiones finales

En general los anglicismos en español se rigen por unas esquemas bastante regulares en cuanto a la formación del plural de los nombres terminados en consonante –los que plantean mayores problemas de variación–, al adoptar los alomorfos -s y -es según el grado de integración en la lengua. Con algunos de ellos, sin embargo, por haberse utilizado a menudo y desde un principio en plural tanto en la lengua escrita como en la oral, conforme al sistema inglés, como ocurre en pins y fans, se produce un tour de force entre el planteamiento descriptivo, que admite y propugna la conservación de estas voces en su uso original, en -s, y el criterio adoptado por algunas instituciones académicas y fuentes de autoridad (como el drae, el dpd, el Libro de estilo de El País, la agencia Efe y la Fundéu) que admiten como válida o recomiendan la terminación en -es. Con ser estadísticamente poco significativo, y por tanto poco visible, puede constatarse una irradiación de este patrón que, tímidamente pero de manera persistente, va ganando terreno, al menos en el uso escrito, ante el empuje de unos medios de comunicación que cada día se muestran más fieles a las recomendaciones recibidas. Esta tendencia se aprecia con más nitidez cuanto mayor longitud tienen sus formas plurales, trisilábicas o cuatrisilábicas (escáneres, eslóganes, estándares).

El morfema Ø constituye un patrón muy residual, aunque perfectamente válido y admisible por responder a licencias lingüísticas o meramente estilísticas por parte del escritor o hablante, influido en buena parte de los casos por el sentimiento de extranjería o la poca familiarización con determinados neologismos o anglicismos.

Algunas ultracorrecciones morfológicas y grafemáticas utilizadas con los nombres en una u otra dirección, y también con los adjetivos cuando concuerdan con ellos en plural, son aún más residuales y pueden considerarse excrecencias dentro del sistema de la lengua. Como tales, cabe esperar que su número vaya menguando y acaben siendo eliminadas ante la imparable presión analógica de las pautas gramaticales dominantes y conforme va aumentando la competencia de los hablantes y de los periodistas en el idioma extranjero.

Félix Rodríguez González

Universidad de Alicante


  1. María Moliner, Diccionario de uso del español, Madrid, Gredos, 1998.

  2. Manuel Seco, Olimpia Andrés y Gabino Ramos, Diccionario del español actual, Madrid, Aguilar, 2011.

  3. Manuel Seco, Nuevo diccionario de dudas y dificultades, Madrid, Espasa, 2011.

  4. Cfr. Rafael González-Palencia y José Carlos Mendaña, marca. Libro de estilo, Madrid, La Esfera de los Libros, 2012.

  5. Clube es incluida en el drae, 1984 (20.a edición) y en las siguientes, conforme a la fonología del español, pero no ha gozado de gran aceptación.

  6. Sin contar el hecho de que pubes se emplea en el campo de la anatomía como variante de pubis, tal y como recoge el due, aunque presumiblemente se trata de un uso muy poco frecuente.

  7. La exclusión de «pubs» y clubes privados provoca disensiones en el Gobierno laborista. (El País, 28-10-2005, Sociedad/37)

    La Cámara de los Comunes aprobó, por una diferencia de 200 votos, la norma que impedirá fumar en todos los tradicionales pubs y clubes privados de Inglaterra []. (El Mundo, 15-2-2006, Mundo/31)

    [] los principales pubs y clubes de la capital vizcaína comienzan a imponer el pago de entradas. (El Correo, Vizcaya, 22-2-2009)

  8. La noble y españolísima palabra, exportada por los exiliados del xix a los clubes y pubs londinenses, se ha convertido en una insignia maldita. (El País, Andalucía, 23-2-2008)

    Cuando la nueva estrella británica hizo sus primeros pinitos, había 16 clubes y pubs con actuaciones en directo. (El Mundo, 26-4-2009, Crónica/5)

    [] iniciaron en clubes y pubs su particular tributo a la música de la banda ‘Queen’ []. (El Correo, Rioja, 17-8-2011)

  9. Manuel Seco, Diccionario de dudas y dificultades de la lengua española, ob. cit., s.v. fan.

  10. Arturo del Hoyo): Diccionario de palabras y frases extranjeras. 2a ed. corregida y aumentada. Madrid, Aguilar, 1995 [1988], s.v. fan.

  11. Manuel Seco, ob. cit.; y Nuevo diccionario de dudas y dificultades de la lengua española, ob. cit., pág. 292, s.v. fan. Si fanático no se presta fácilmente a ser alternativa estilística en la lengua general, en la mayoría de los contextos, se debe a su connotación marcadamente negativa. No obstante, existen ámbitos como el del fútbol, tan dado a la apasionada defensa de los colores de un equipo, donde podría sustituir a forofo e hincha. Tal equivalencia queda bien plasmada en el compuesto tautológico fanatincha, empleado en el español de Chile para hablar de los hinchas del fútbol (cit. en Diccionario de Americanismos, editado por la Real Academia Española/Asociación de Academias de la Lengua Española, 2010, pág. 964).

  12. Pedro Álvarez de Miranda, «El plural de fan», Rinconete, 30-6-2015.

  13. Según M. Seco, ob. cit., fans en español se remonta a la década de 1960.

  14. En su novela Tiempo de silencio (17.a ed. Barcelona, Seix Barral, 1981 [1961), pág. 254), Luis Martín Santos utiliza una variante de plural muy irregular y de mayor extensión aún, microfílmenes.

  15. Delia Rodríguez Segura, Panorama del anglicismo en español, Almería, Publicaciones de la Universidad de Almería, 1999, pág. 114.

  16. Que no es un obstáculo insalvable lo demuestra la existencia de biopics (pl. de biopic). Sin embargo, en la reducción del inglés aerobics a nuestra forma, pseudoanglicista, aerobic, sí ha podido pesar, aunque también la asociación con un concepto singular, como es ‘deporte’.

  17. Todos ellos, y el resto de los que aparecen en este apartado, están documentados en las citas utilizadas bajo el lema correspondiente en el Nuevo diccionario de anglicismos, Madrid, Gredos, 1997, de Félix Rodríguez y Antonio Lillo y en el Gran diccionario de anglicismos, Madrid, Arco/libros, 2017.

  18. El dpd recomienda expresamente eslóganes y proscribe el uso de slogans.

  19. «Vernacular style» es la expresión utilizada en la bibliografía anglosajona para referirse al estilo de habla en el que se presta una mínima atención a la forma del lenguaje.

  20. Cfr. Amando de Miguel, «Errores y erratas / Anglicismos», Libertad Digital, 2-1-2004.

  21. Lorenzo, Emilio, El español de hoy, lengua en ebullición, Madrid, Gredos, 1971, págs. 60-61.

  22. John Humbley, «French», en Manfred Görlach, English in Europe, Oxford, Oxford University Press, 2001, pág. 116. No obstante, en cuanto a sandwich, en tiempos recientes he encontrado también con cierta frecuencia la forma sandwiches.

  23. M. Seco lo utiliza en diferentes ocasiones en sus diferentes obras lexicográficas, y de un modo general señala, en su Introducción al dea, pág. xv, entre otras orientaciones previas, que los autores han recogido con la nota semiculto, «usos de cierta difusión que, al menos por el momento, son rechazados o impropios por las personas cultas». (Previamente el adjetivo semiculto fue aplicado por María Moliner (ob. cit.), en un modo algo distinto, a «las palabras que no han completado su evolución fonética normal.»)

  24. Caso similar de doble plural por esta misma razón –la inconsciencia sobre el significado del morfema plural -s en la lengua de origen– se presenta en ruso, donde dzhinsy y chipsy, por ejemplo, han añadido la inflexión del plural -y que le es característica a palabras plurales del inglés, como dzhins (forma adaptada de jeans) y chips. (Cfr. Tamara Maximova, «Russian» [cap. 10], en Manfred Görlach, English in Europe, Oxford, Oxford University Press, 2001, pág. 204)

  25. Conviene recordar que también en español su equivalente dinero puede utilizarse en plural con sentido singular (los dineros).

  26. Delia Rodríguez Segura, op. cit., pág.121.

  27. Emilio Lorenzo, op. cit., pág. 60; cf. también E. Lorenzo, Anglicismos hispánicos, Madrid, Gredos, 147.

  28. Antonio Fernández García, Anglicismos en el español, Oviedo, 1970, pág. 73.

  29. Este singular regresivo se presenta también en rumano, donde shorts ha dado lugar a şort (pl şorturi). Cfr. Ilinca Constantinescu et al., «Romanian» (cap. 9), en Manfred Görlach, English in Europe, Oxford University Press, pág. 182.

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Edición impresa: ISSN 210-4822
Edición en línea: ISSN 2445-0898
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